
La Ley Beckham, (que da su nombre por la coincidencia de su entrada en España con la puesta en marcha de la ley), fue diseñada para atraer a científicos y creadores, ¡Cabezas pensantes que aportasen conocimiento, desarrollo y evolución a la sociedad española, y los deportistas no aportan eso, ni de lejos!
Sabiendo cómo funcionan los clubes y sus presidentes, y las rentabilidades que les suscitan, no es de extrañar que se suban por las paredes. Se han acostumbrado a manejar y cobrar cifras insultantes para el resto de los mortales (con crisis y/o sin crisis). Exceptuando al Barcelona, que negocia en términos de salario bruto, todos los clubes pagan a sus jugadores el dinero neto y corren con los costos impositivos. ¡He aquí el dolor de la patronal y el kid de la cuestión! Es el bolsillo de los clubes el que se resiente. Su prepotencia y avaricia, son insaciables, y ese ansia les provoca plantearse suspender la liga. ¡Qué la suspendan, a ver si tienen pelotas!.
En Holanda, por ejemplo, el 30% de su salario está exento de tributación durante diez años. En caso de no acogerse a este régimen, pagarían al fisco a tipos progresivos hasta un máximo del 52%. Francia y Reino Unido aplican mecanismos más complejos, aunque los expatriados tributan a tipos progresivos. El máximo es el 40%, aunque el Reino Unido ha anunciado que lo subirá al 50%, lo que ha motivado que algunos futbolistas de ese país empezasen a sopesar el venirse a España. Pues lo sentimos mucho, el chollo se acabó. Parece que el orgullo que algunos aparentan, de defender unos colores y el amor a un equipo, es solo cuestión de precio.
La Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE) ha mostrado su apoyo a la reforma de la ley, ya que cree que contribuye a "eliminar la ventaja" que tienen sobre los españoles, y no dudan en considerar "inadmisible" que el presidente de la LFP, José Luís Astiazarán, "amenace con un cierre patronal como medida de protesta, toda vez que el cierre patronal en esos términos sería inconstitucional".
El mundo se está volviendo del revés, los parados aguantando el chaparrón de la crisis creada por la avaricia de unos cuantos, de la que no son ajenos los presidentes de los clubes, y los asalariados de superlujo a la huelga, ¡pues venga!, que aparquen los Ferraris en la Castellana, se cuelguen una pancarta reivindicando salarios de doce millones de euros anuales libres de impuestos y pongan a Cristiano Ronaldo de piquete. Incluso el PP se ha puesto del lado de los millonarios deportistas extranjeros (se entiende, pues fueron ellos quienes les rebajaron el impuesto al 24%), aunque no deberían ponerse así, ya que una de las grandes reclamaciones de la derecha es la de los españoles primero y ahora la izquierda los ha igualado.
Parece mentira que tengamos que aguantar semejante despropósito y parafernalia. Ya iba siendo hora de que alguien ponga coto a la insensatez económica del mundo del deporte y en especial del fútbol, aunque solo sea un grano de arena en el desierto. Por algo se empieza.
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